QUÉ ES EL MOLINISMO

Juan C. de la Cruz

 

Resumen/abstract

Este breve artículo titulado ¿Qué es el molinismo? Procura responder a tal cuestión, a la vez que dar razones del peligro que han representado las razones de Luis de Molina a la ortodoxia. Aunque en la modernidad no nos gusta juzgar ciertas razones, es menester, entendemos, que a lo menos las consideremos y reflexionemos en ellas y los resultados que ha producido.

Molinismo es una de las visiones Católico Romana de abordar la doctrina de la salvación, buscando no ser Pelagianos ni semipelagianos, pero tampoco acordar sobre el particular con los Reformadores.

 

Introducción

En toda la historia cristiana a partir del siglo V, las posiciones soteriológicas (de la salvación) han pedido en dos extremos de la balanza, a saber: agustiniana vs pelagiana. El molinillo es uno de esos intentos post-reforma, de hecho, anti-reformista; que se erigió como el caballo de batalla de la Compañía de Jesús (los jesuitas) contra la fórmula soteriológica de la teología de la reforma. Es decir, el molinismo es una respuesta “contra-reformista”.

 

El Molinismo

El molinismo es la postura soteriológica desarrollada por el católico jesuita Luis de Molina.

“Molina fue un teólogo y canonista español, n. en sept. 1535 en Cuenca, y m. el 12 oct. 1600 en Madrid. Estudió con particular detenimiento las cuestiones acerca de la gracia (v.) y, de modo especial, las relaciones entre ésta y la libertad (v.) humana, dando origen a una teoría que se hizo famosa, conocida bajo el nombre de molinismo. Molina ingresó en la Compañía de Jesús en 1553. Dedicó gran parte de su vida a la enseñanza: fue profesor de filosofía en Coimbra (1563-1567), de teología en Évora (1568-1583) y de moral en Madrid, poco antes de Morir. Su tratado más importante es la Concordia, en la que M. se proponía explicar cómo la voluntad libre del hombre se compagina con la gracia, la presciencia divina, la providencia, la predestinación y la reprobación. Intuyó que éste era un problema fundamental para la vida cristiana, e intentó aportarle- una solución en la que se respetaran integralmente los datos dogmáticos sobre la libertad y responsabilidad humanas y sobre la omnipotencia divina. Las tesis que M. propone en esta obra dieron origen a ampliar discusiones, que no sólo dominaron la vida de su autor, sino que se mantuvieron vibrantes hasta bien entrado el s. XVIII, llegando incluso hasta nuestros días.”[1]

El concilio de Trento, contra-reformista, “en su decreto sobre la justificación, había establecido que la gracia previniente es necesaria para realizar una acción salvífica y que la voluntad sigue siendo libre bajo el influjo de dicha gracia: ‘puede rechazarla o cooperar con ella’. Por tanto, en la realización del acto saludable, existe una cooperación entre gracia y libertad.”[2]

Así se expresan los Tridentinos, veneno del cual bebió Molina:

  1. Que la libertad de la voluntad no ha sido destruida por el pecado original.
  2. Que esta libertad permanece intacta bajo la influencia de la Gracia divina.”[3]

Por tal razón, “los teólogos post-tridentinos empezaron entonces a preguntarse sobre el motivo de la eficacia de la gracia: ¿estriba tal eficacia en la gracia misma o más bien en la voluntad libre del hombre? Es así como nacen los grandes sistemas sobre la gracia que dominan la escena teológica a partir del S. XVI.”[4]

Ente tales teólogos se encuentra Molina quien “se sitúa en ese ambiente de fuerte reacción frente al predestinacionismo de Lutero y Calvino, caracteriza la teología post-tridentina. Está especialmente preocupado por subrayar la realidad de la libertad humana. Eso le lleva a afirmar que ‘la gracia no es eficaz ab intrínseco, sino ab extrinseco, cuando la voluntad coopera libremente con ella y le da su consentimiento’.”[5]

En suma, el molinismo “sostiene que la caída original no afectó las facultades naturales del hombre; que este puede indisponerse de algún modo a la gracia; que la eficacia de la gracia depende de la cooperación del albedrío; que Dios salva o condena según prevé lo que cada uno va a hacer.”[6]

Como tal, el molinismo “es un sistema que se propone reconciliar la gracia y la libre voluntad (o libre albedrío). Y, el propósito principal de esta teología fue: “Combatir la postura reformada de la justificación por la fe sola, la predestinación y la depravación total del hombre”, que proponían el luteranismo y el calvinismo.[7]

En el intento de los contra-reformistas jesuitas, al que pertenecía Molina, de anatemizar las doctrinas de la gracia, tildaron de inconsciente la doctrina de “el llamamiento eficaz”, viéndolo como un atentado contra “la libertad de la voluntad humana”.

Ambos principios: (1) el de ‘la supremacía y causalidad de la gracia’; y el de “la intacta libertad de consentimiento de la voluntad”; fueron clara y enfáticamente definidos por el Concilio de Trento.

Molina propone que: “La teoría del concurso simultáneo, ha puesto de manifiesto el papel de la libertad humana, pero plantea una dificultad: ¿Se respeta la omnipotencia divina?, ¿Cómo explicar, p. ej., que Dios conoce infaliblemente el porvenir y dirige las criaturas hacia el fin al que están llamadas? Para resolver el problema, Molina acude al concepto de ciencia media[8] (ver DIOS IV, 13). Entiende por tal una ciencia por la que Dios sabe exactamente lo que haría cada hombre en las infinitas situaciones en que hipotéticamente puede ser colocada, y, por tanto, sabe también si este hombre concreto, en virtud de su libertad, dará o no su consentimiento a esta gracia determinada, es decir, prevé el éxito o el fracaso de las gracias que destina a cada hombre: su presciencia descansa no ya sobre los decretos eternos de su voluntad, sino sobre el eminente conocimiento que tiene de las voluntades creadas.”[9]

En consecuencia, el molinismo intenta combatir la “herejía” de los Reformadores, según la cual, a razón de los tridentinos, para los reformadores: “Tanto los pecadores como los justos han perdido la libertad de la voluntad”.

Queda claro entonces, que el monumento de los molinistas, en conjunto con los semipelagianos y tridentinos, que después perpetúan los arminianos es este: “La libre y soberana voluntad humana es el detonante final de la salvación de los hombres”.

En otras palabras: “Aunque Dios es Soberano, en materia de la salvación resolutó salvar a quienes el previó de antemano que no rechazarían su gracia”. Haciendo también del atributo divino del “preconocimiento”, el rector de las determinaciones soberanas y amorosas de Dios. Claramente, Dios nunca se ha despojado de su “anticipado conocimiento”. Y resulta un razonamiento circular, juzgar a Dios como “determinando porque sabe”, o viceversa, “sabiendo porque determina”. Juzgar a Dios como teniendo momentos en su carácter es simplemente “humanizar a Dios”. Dios sabe y determina, tanto como determina y sabe “eternamente”. Ni el consejo divino es siervo de la omnisciencia de Dios, ni vise versa.

Molina, tal cual los semipelagianos y arminianos, como en el otro extremo fatalizan los híper calvinistas; simplemente están incurriendo en uno de dos fundamentales errores: (1) han antropologizado a Dios, con su inescrupulosa “ciencia media”, que concede momentos y pugnas entre los atributos del Dios eterno e invariable; o (2) han cuasi entronizado la voluntad humana, tildándola de libre y soberana. Ambos errores siempre conducirán a fatales errores. Los híper calvinistas, por otra parte, maniquean al hombre, lo convierten en una piedra o un objeto sin decisión alguna. Una cosa es “soberanizar” la voluntad y libertad humanas, otra igualmente errada es “eliminarla”.

 

El molinismo, ¿ortodoxia o heterodoxia?

Dice un autor cristiano que entiende que el molinismo (o doctrina del conocimiento o ciencia media), [en apoyo del análisis del Dr. Craig], es una doctrina ortodoxa: “El molinismo afirma que Dios lleva acabo Su voluntad en las criaturas con ‘libre albedrío’ utilizando su ‘omnisciencia’.” Dice este mismo autor: “El molinismo armoniza dos verdades bíblicas aparentemente irreconciliables: (1) Dios ejercita soberano control sobre toda su creación, y (2) los seres humanos son agentes libres, responsables por sus actos.” El mismo escritor dice: “La tesis del mismo autor es: “Por medio del uso del conocimiento medio —antes del decreto divino (de la creación)—Dios sabe lo que las criaturas harían en cualquier situación dada.”[10]

“La cuestión que ambas escuelas intentan responder es esta: ¿De dónde deriva su efecto infalible la gracia eficaz (gratia efficax), que incluye en su mismo concepto el libre consentimiento actual de la voluntad?, y ¿cómo es que a pesar de la infalible eficacia de la gracia, la libertad de la voluntad del hombre no se ve impedida?”[11]

Lo que procuró resolver Molina fue la doctrina de “la soberanía absoluta de Dios”, intentando reconciliarla con el error de la “libre voluntad humana”. Cual Pelagio, los semipelagianos, los tridentinos, y otros, Molina se toma la píldora de que en la caída el hombre no perdió sus facultades del alma, o por lo menos alunas de ellas. Hay que ser extraterrestres para no ver la fatal desgracia de la caída. Hasta el amor debe ser impartido al hombre por el Espíritu, para que pueda amar a Dios, su Palabra, y a las personas verdaderamente. (Romanos 5.5; Gálatas 5.22).

Es cierto que al arminianismo no se le suele tildar de heterodoxia, a lo menos en la convención generalizada moderna, y en tal sentido, tampoco se debería catalogar como heterodoxa la posición de Molina, puesto que es casi lo mismo. Pero, queramos o no, el molinismo no solo bordea peligrosamente la heterodoxia, cual el arminianismo, uno que es año una vía del sistema dogmático del catolicismo romano. Si en las edades más recientes no queremos anatemizar a los de “libre albedrío”, como lo hicieron los de Dort en sus Cánones, debemos a lo menos reconocer que el molinismo no se queda solo en su concepción tridentina de la salvación, sino que anatemizaron a los luteranos y reformadores, persiguiéndolos hasta la sangre. Es claro que se trata de dos mundos distintos, y que uno está correcto y el otro está errado, o ambos están errados; pero es imposible que ambos estén correctos. Yo me quedo con las doctrinas luteranas y reformadas.

También es cierto que “El molinismo escapa de las sospechas de pelagianismo afirmando desde el principio que el alma con sus facultades (intelecto y voluntad) deben ser primero constituidas por la gracia “previniente”, el cual es un principio sobrenatural de operación in actu primo, antes de poder, en conjunción con la ayuda del concurso sobrenatural de Dios, realizar un acto salvífico in actu secundo. [el mismo concepto arminiano de la salvación]. Tanto en el molinismo y arminianismo, esto es una obra sinergista.”[12]

En tal sazón, “El molinismo adscribe la eficacia de la gracia a la libre cooperación de la voluntad del hombre y por consiguiente admite una gracia que es meramente eficaz extrínsecamente, es decir fuera de Dios y en la voluntad del hombre (gratia efficax ab extrinseco).”[13]

Pero el problema del molinismo, igual que el semipelagianismo, no radica solo en entender la depravación humana, sino en negar la “gracia irresistible”, y “la soberana obra del Espíritu del llamamiento eficaz”, lo cual socaba “la absoluta soberanía de Dios”, incluso en la salvación de los pecadores. También comete los mismos errores los Arminianismo al aislar el anticipado consejo, o la preaprobación de Dios, del resto de los atributos divinos, tanto como de subyugar la soberanía divina solo a su sapiencia, con hemos mencionado ya.

El Molinista ve una voluntad humana soberana, hace descansar la salvación, a fin de cuentas, en la determinación humana. La voluntad humana, y por tanto la razón, son libres y soberanas. Esto niega diametralmente el alcance de la soberanía divina en la salvación de los pecadores, y rechaza o ignora la obligada obra del Espíritu, tanto del “llamamiento eficaz”, como de “la regeneración Espiritual”, que son obras del Espíritu en el alma y la voluntad humana que anteceden tanto a la justificación como al arrepentimiento, y que engendran la fe, mediante la cual el hombre viene a Cristo y es justificado.

 

El molinismo hace caso omiso del ordo salutis

El molinismo es una vertiente del semipelagianismo (la misma sazón que posteriormente acuñó el arminianismo). Es lo mismo decir que los arminianos dan especial importancia al libre albedrío [doctrinas claves en el Pelagianismo, semipelagianismo y Molinismo] .

Comenta el autor del artículo Veritas Fidei, que votamos arriba: “El molinista concuerda por completo con la depravación humana—al igual que los teólogos reformados—y su inhabilidad de venir a Cristo al menos que el Espíritu le atrajese (Juan 12.326.44); pero, el incrédulo tiene también la libertad de rechazar y resistir esta gracia libremente otorgada y permanecer perdido.”[14] A esto es menester decir que en la mente molinista, las operaciones del Espíritu,  especialmente “la regeneración”, es débil, no está en sincronía con los decretos soberanos divinos.

Voltear el orden de la salvación, convierte la teología en un monumento netamente filosófico, por tanto, netamente humano. Las figuras bíblicas de la obra salvadora ilustran perfectamente la condición del hombre sin Cristo, así: “ciegos”, “en total tinieblas”, “muertos”, “perdidos”, etc. Es decir, que tales personas, que por tales motivos no buscan, ni quieren, ni entienden a Dios, entonces, y en consecuencia, necesitan un milagro para: “ver”, “ser iluminados”, “ser resucitados”, “ser rescatados”. De hecho, no hay más figuras que estás en el texto bíblico. Es inconsistente y mera filosofía humana, no ver la necesidad de las operaciones divinas en favor del pecador, antes de que los tales puedan gustar y ver la salvación.

El ordo salutis debe ser entendido en su debido orden. Primer: Dios elige; Segundo: El Espíritu regenera las facultades espirituales del hombre (en la arena de la exposición del pecador al evangelio); Tercero: El pecador es justificado por Dios. Dicho sea de paso, justificando por la fe en Jesucristo. La fe que es don del Espíritu de Dios, que ocurre misteriosamente en la atmosfera en que Cristo es Predicado, por la acción soberana del Espíritu Santo. Los Molinistas, Pelagiqnos, semipelagianos, Arminianos, y otros, invierten esto, por lo cual hacen prender la salvación individual en “la libre voluntad humana”. Pero eso no honra el consejo de la Escritura.

 

Algunas consecuencias del Molinismo

Es el fruto de la secuela molinista que subyace en la propuesta E. Kant en su: “Crítica de la razón pura”, igual que en la concepción newtoniana del universo mecánico. O sea, que los Tridentinos, y, por tanto, el Molinismo, afectan la médula misma de la filosofía científica, revistiéndola completamente de un “humanismo rampante”, lo cual se infiltra consecuentemente en la ética, la religión, y la moral.

La propuesta del liberalismo religioso y la heterodoxia veían a un ‘Dios’ a quien se le imposibilitaba penetrar la razón y la voluntad humana, a menos que “el soberano albedrío” le diera espacio y permiso, mediante el convencimiento de la razón y la voluntad del individuo. De hecho, la divinidad pasa a casi una “concepción humana”.

“El universo del cientificismo pasó a ser una esfera macrocósmica dentro de la cual la personalidad humana podía ejercer su autonomía. La naturaleza se interpreta como un terreno infinito que el pensamiento matemático autónomo debe controlar.”[15]

Esto es lo que encontramos en la filosofía de Spinoza, Kant, Descartes, Roseau, Hume, etc. Y es la filosofía que lidera la mente de la teología liberal, incluyendo tanto la “alta crítica” como “la neo-ortodoxia”.

Es la misma sutil filosofía en la que se sumergieron Darwin, Marx, Engels, Freud, Einstein, y toda la casta de la filosofía científica, materialista, social, ética y religiosa del modestos no y el posmodernismo.

Por supuesto, en vista de un occidente totalmente cristianizado (entre otras regiones) en plena edad media, independientemente de sus defectos, notamos que es justamente a partir de la difusión agresiva y masiva de los contra-reformistas Tridentinos, y consecuentemente los Molinistas, que “la ponzoña venenosa” de “la soberanía de la voluntad y la razón humanas” empieza a drenar la generalizada consciencia cristiana de occidente, anclándolas en el terreno pernicioso del liberalismo y el secularismo rampantes.

No hay duda alguna que Jacobo Arminio bebió de las aguas de Molina para dar a luz las propuestas aparentemente ortodoxas del sistema arminiano.

 

Consejo

Vigilemos nuestras concepciones filosóficas a la luz de las Escrituras. Suele ser pernicioso poner a divagan nuestra razón pensando que es “soberana”, cuando ni la razón ni la voluntad lo son a fin de cuentas. De hecho, hasta “el corazón del rey está en las manos del Señor, a todo lo que quiere lo inclina”.[15] Y: “Engañoso es el corazón (la mente del hombre) más que todo, y perverso; quien lo conocerá”.[17] Habitúate a: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida”.[18]

¡Tengan paz y gozo en el Espíritu Santo!

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Notas y referencias bibliográficas:

[1] Art. “Molina y Molinista”, en: http://www.mercaba.org/Rialp/M/molina_y_molinismo.
[2] Ibídem.
[3] Cf. Sess. VI, can iv-v en Denzinger, “Enchiridion”, ed. Bannwart, Freiburg, 1908, nn. 814-15). Referencia tomada de: Relación entre el Molinismo y el Arminianismo”: http://caesararevalo.blogspot.com/2013/02/luis-de-molina-1536-1600-la-relacion.html?m=1.
[4] Relación entre el Molinismo y el Arminianismo”: http://caesararevalo.blogspot.com/2013/02/luis-de-molina-1536-1600-la-relacion.html?m=1.
[5] Ibídem.
[6] F. Lacueva. Doctrinas de la Gracia. (C) 1975, Ed. Clie. Pág. 44.
[7] Consulte el artículo “Relación entre el Molinismo y el Arminianismo” en: http://caesararevalo.blogspot.com/2013/02/luis-de-molina-1536-1600-la-relacion.html?m=1.
[8] O conocimiento medio.
[9] Art. “Molina y Molinista”, en: http://www.mercaba.org/Rialp/M/molina_y_molinismo.
[10] Veritas Fidei, en su artículo, “PREDESTINACIÓN Y LIBRE ALBEDRÍO: ¿ES EL MOLINISMO BÍBLICO?”, en: http://veritasfidei.org/predestinacion-y-libre-albedrio-es-el-molinismo-biblico/.
[11] Relación entre el Molinismo y el Arminianismo”: http://caesararevalo.blogspot.com/2013/02/luis-de-molina-1536-1600-la-relacion.html?m=1.
[12] Ibídem.
[13] Ibídem.
[14] Veritas Fidei, en su artículo, “PREDESTINACIÓN Y LIBRE ALBEDRÍO: ¿ES EL MOLINISMO BÍBLICO?”, en: http://veritasfidei.org/predestinacion-y-libre-albedrio-es-el-molinismo-biblico/.
[15 Harvie Conn. Teología Contemporánea en el Mundo. © Libros Desafío. Pág. 11.
[16] Proverbios 21.1.
[17] Jeremías 17.9.
[18] Proverbios 4.23.

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