PRÓLOGO
Para el año 67 d. C. aproximadamente, el apóstol Pablo advirtió a Timoteo que en los postreros días vendrían tiempos peligrosos o salvajes (2
Timoteo 3.1). La razón de tal peligro no se debería a las circunstancias
ambientales o ecológicas, sino al tipo de personas que vivirían en tal período de la historia. Pablo dice en los versos 2-4:
“Porque los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes, 3
sin amor, implacables, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno,4
traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de
los placeres en vez de amadores de Dios”.
Según Pablo, el problema principal de estos hombres es que se aman
más a sí mismos que a Dios. Es por esa razón, que como Janes y Jambres
se opusieron a Moisés, estos se oponen constantemente a la verdad de
Dios, la misma verdad que siempre les sale al frente y obstaculiza sus
malos deseos (v. 8).
Pero lo más preocupante del asunto es que estos hombres, movidos
más por sus propios deseos que por la verdad, no se presentan como
hombres liberales en la sociedad, sino como hombres piadosos, pues
como dice Pablo, estos tienen “apariencia de piedad”, aunque en su vida
y su mensaje han “negado el poder de la piedad” (v. 5). Estos se presentan como hombres piadosos que aman la verdad, pero en verdad
estos son “reprobados en lo que respecta a la fe” (v. 8).§ Timoteo debía
cuidarse de tales hombres. Por eso es exhortado por Pablo a retener el
evangelio (capítulo 1), a sufrir por el evangelio (capítulo 2), a perseverar
en el evangelio (capítulo 3) y a predicar el evangelio (capítulo 4).
Y de eso se trata este libro. El hermano y colaborador de milicia, el
doctor Juan Carlos de la Cruz, consciente de que estos hombres descritos
por Pablo irán de mal en peor en la medida que estos últimos días se
acerquen al día final (v. 13), y consciente de que nuevas formas de oposición a la verdad van a surgir, ha entendido necesario hacer una nueva
declaración de fe, La Fe de los Bautistas, representando los ideales Bautistas y tomando en cuenta los nuevos retos que la iglesia moderna debe
enfrentar.§ La palabra “fe” puede tener un sentido objetivo, refiriéndose así a un cuerpo doctrinal
básico, y un sentido subjetivo, refiriéndose así a la acción y efecto de creer el cuerpo
doctrinal ya mencionado.
Debe aclararse, tal y como se revela su contenido, que la novedad de
este libro no consiste en proponer una nueva “fe”, sino que es una defensa contemporánea de la fe que ha sido dada una vez a los santos (Judas
3). Y aplaudo esta iniciativa, pues tristemente muchos dentro de círculos
Bautistas y Reformados hemos olvidado que las confesiones históricas
de fe nunca han pretendido ser el fundamento de nuestra fe, sino solo una
declaración de nuestra fe. Y como tal, las confesiones de fe, a pesar de
su incalculable valor para las iglesias ortodoxas, siempre deberían estar
abiertas a nuevas ediciones, correcciones y a adaptaciones, que tomen en
cuenta, no solo el lenguaje actual, sino también los nuevos retos o nuevas
oposiciones a la verdad, tanto en teoría como en práctica.
Me place presentar este libro y recomendarlo abiertamente para todo
líder que quiera hacer una declaración de fe para su iglesia local que
pueda servir de guía doctrinal a la iglesia, y que, a su vez, sirva para
proteger los muros de la ortodoxia.
Dr. Juan José Pérez
Pastor Iglesia Bautista de la Gracia (IBG), Santiago, RD.
Rector de la Academia Ministerial de la Gracia (AMG),
Santiago, RD.
¡Dios te bendiga con toda bendición espiritual en Jesucristo!
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