HACIA UN MÉTODO TEOLÓGICO- BÍBLICO DE INTERPRETACIÓN DE LA ESCRITURA
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  • Última actualización mayo 30, 2024

HACIA UN MÉTODO TEOLÓGICO- BÍBLICO DE INTERPRETACIÓN DE LA ESCRITURA

INTRODUCCIÓN

El oficio de la hermenéutica es la interpretación de la comunicación. La hermenéutica comprende

especializaciones, de ahí que la hermenéutica bíblica sea un tipo especializado de la hermenéutica. Lo especial de

la hermenéutica bíblica es que se confina solo a la interpretación de la Biblia y que a pesar de que utiliza los

principios generales y comunes de la hermenéutica, no obstante, también parte de la premisa de que esta

interpretando la palabra de Dios, y por ello tiene características y elementos únicos y especiales que nunca

encontraremos en los demás escritos.

Tanto Berkhof como Garret dejan ver en sus escritos que hace falta algo en la hermenéutica que demanda más

investigación. Hace falta un elemento, que no se ha desarrollado en la hermenéutica clásica. Yo creo fielmente

que se trata de la relación entre el autor de las escrituras y el intérprete. Se trata de esa necesaria intimidad que

trasciende al profesionalismo. Creo que Blackaby aporta ese elemento indispensable en la hermenéutica bíblica

para conseguir ese asunto en la hermenéutica clásica. La oración y la intimidad con Dios no son un adorno a la

hermenéutica sagrada, son fundamentales e indispensables. Por eso dice el autor del libro: “si alguno de vosotros

está falto de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago

1.5).

En otras palabras, al profesionalismo necesario que aporta la hermenéutica le hace falta la espiritualidad. El

método y la letra están muertos sin el Espíritu. Por eso dice: “…porque estas cosas se han de discernir

espiritualmente” (1 Corintios 1.14). Los currículos de hermenéutica asumen lo segundo, creo que ahí está la falta.

Los círculos místicos y carismáticos corrompen el segundo y desestiman lo científico en la interpretación. Pero

creo que la teología ortodoxa, especialmente a partir de la reforma, sin ninguna intención dañina (muy por el

contrario), asumió la inducción, dejando a la razón como el árbitro infalible. Y aquí creo que aun en una época

donde la revelación está completa, todavía hay que depender del autor del libro (Dios), para arribar a una

interpretación correcta y saludable de un texto dado. No hay que asumir a priori que los métodos son infalibles.

 

Estas dificultades son las que procuraremos enfocar en nuestro trabajo. Nos hemos enfocado, principalmente,

en los trabajos de Charles Hodge, M. S. Terry, Louis Berkhof y James L. Garrett; los tres primeros de tradición

reformada, y el último de formación bautista

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