LO QUE APRENDEMOS DE LOS MOVIMIENTOS REFORMISTAS EN LA HISTORIA CRISTIANA

What we learn from the reformist movements in Christian history

O que aprendemos dos movimentos reformistas na história cristã

Por Juan C. de La Cruz (PhD)

 

RESUMEN

Cuando escuchamos a los hermanos que en procura de honrar la Reforma del siglo XVI se autodenominan “reformados”, con todo el derecho que les corresponde, ellos suelen ilustrar el movimiento como si hubiera surgido una luz en medio de una oscuridad total y prolongada. Parecieran transmitir la impresión que desde que murieron los Apóstoles y los primeros Padres, y la religión oficial literalmente secuestró el cristianismo, dando paso a la edad oscura, entonces el cristianismo resurgió con Lutero y los reformadores magisteriales. Con todo el respeto que merecen mis hermanos y sin intención alguna de herir, creemos que no hay sugerencia más descabellada y desligada de la realidad histórica que esa. En este artículo procuro demostrar que la refulgente luz de la reforma no surgió ni en un vacío, ni en medio de un absoluto oscurantismo. Las avenidas de la reforma protestante, especialmente la magisterial, tuvieron un momentum divinamente orquestado que provocó la masiva avanzada de la reforma. Pero al momento de Lutero, reconocido por él, había muchos movimientos evangélicos en toda Europa. Calvino mismo escribió su Institución, según introduce, procurando emancipar el malentendido contra “sus hermanos en Cristo”, dijo, los Hugonotes. Perseguimos, al final, sacar algunas lecciones claras que deberíamos aprender en consecuencia de las claras y muy bien ilustradas enseñanzas de los movimientos reformistas.

ABSTRACT

When we listen to the brothers who, in their efforts to honor the Reform of the 16th century, call themselves “reformed”, with all the right that corresponds to them, they usually illustrate the movement as if a light had arisen in the midst of a total and prolonged darkness. It seems to convey the impression that since the apostles and first Fathers died, and the official religion literally kidnapped Christianity, giving way to the dark ages, then Christianity resurfaced with Luther and the magisterial reformers. With all the respect that my brothers deserve and with no intention of hurting, we will demonstrate here that there is no extravagant and distant suggestion of the historical reality than that. In this article I try to show that the luminous light of the Reform did not arise neither in a vacuum nor in the middle of an absolute obscurantism. The avenues of the Protestant Reformation, especially the magisterial one, had a divinely orchestrated momentum that provoked the massive advance of the Reform. But at the time of Luther, recognized by him, there were many evangelical movements throughout Europe. Calvin himself wrote his Institution, as he introduces, seeking to emancipate the misunderstanding against “his brothers in Christ”, he said, the Huguenots. We pursue, at the end, to draw some clear lessons that we should learn in consequence of the clear and very well illustrated teachings of the reformist movements.

RESUMO

Quando ouvimos os irmãos que, em seus esforços para honrar a Reforma do século XVI, chamam-se “reformados”, com todo o direito que lhes corresponde, eles geralmente ilustram o movimento como se uma luz surgisse no meio da escuridão total e prolongada. Parece transmitir a impressão de que, desde que os apóstolos e os primeiros pais morreram, e a religião oficial literalmente sequestrou o cristianismo, dando lugar à era das trevas, então o cristianismo ressurgiu com Lutero e os reformadores magisteriais. Com todo o respeito que meus irmãos merecem e sem qualquer intenção de doer, acreditamos que não há sugestões mais estranhas e desvinculadas da realidade histórica do que isso. Neste artigo, tento mostrar que a luz resplandecente da reforma não surgiu nem no vácuo nem no meio de um obscurantismo absoluto. As avenidas da Reforma Protestante, especialmente a magistral, tiveram um impulso divinamente orquestrado que provocou o enorme avanço da reforma. Mas, na época de Lutero, reconhecidos por ele, havia muitos movimentos evangélicos em toda a Europa. O próprio Calvino escreveu suas Institutas, como ele apresenta, procurando emancipar o mal-entendido contra “seus irmãos em Cristo”, disseram os huguenotes. Perseguimos, no final, traçar algumas lições claras que devemos aprender em consequência dos ensinamentos claros e muito bem ilustrados dos movimentos reformistas.

 

INTRODUCCIÓN

Queremos destacar que los quienes han dirigido los movimientos de reformas cristianas de la historia no solo eran hombres piadosos y temerosos de Dios, sino que también fueron teólogos muy entrenados, de los mejores que ha parido la cristiandad.

Sucedió así, por ejemplo, con John Wycliffe en la Inglaterra del S. XIV, con Jan Hus en Bohemia en los albores del siglo XV, entre otros. Sobre estos dos grandes de la historia cristiana, notemos lo que investigó Donald L. Roberts en su amplio artículo bibliográfico “John Wycliffe and the Dawn of the Reformation”:

“Como una posdata a su vida, debe notarse que Wycliffe murió oficialmente ortodoxo. En 1415 el Concilio de Constanza quemó a John Hus en la hoguera, y también condenó a John Wycliffe en 260 cargos diferentes. El Concilio ordenó que sus escritos fueran quemados y dirigidos para que sus huesos fueran exhumados y expulsados de un terreno consagrado. Finalmente, en 1428, bajo el mando papal, los restos de Wycliffe fueron desenterrados, quemados y esparcidos en el pequeño río Swift. El obispo Fleming, en el reinado de Enrique VI, fundó Lincoln College con el propósito expreso de contrarrestar las doctrinas que Wycliffe y sus seguidores habían promulgado”.[1]

Ni hablar del Dr. Balthasar Hübmaier en Austria, en el ala radical de la reforma, al mismo momento que Lutero estaba del lado magisterial.[2] Y bien es conocida la historia de los doctores Lutero, Calvino, Zwinglio entre otros en Alemania y Suiza, en el ala de la reforma magisterial. Balthasar estuvo en Zúrich, incluso participó en el debate de octubre de 1523 entre los reformadores radicales, dirigido por Grebel, y los reformadores moderados, dirigidos por Zwinglio. En Zúrich también estuvo preso por dos ocasiones por oponerse a Zwinglio por escrito y en debates. Estuvo también preso en Viena, por orden de Federico I, donde en 1528 fue ejecutado en la hoguera, por ser anabautista.[3]

Los líderes principales de la reforma radical suiza y alemana (con sus estados) fueron hombres de mucha letra. No fueron analfabetos y simples soñadores, sabían lo que hacían y contra quienes luchaban. Así Conrad Grebel, Felix Manz, George Blaurock, el citado Baltasar Hübmaier, Hans Denck, entre otros. El mismo Menno Simon fue un excelente predicador y un prolijo escritor, a la vez que un gran erudito holandés. ¡Ha sido la misma historia, una y otra vez!

Nunca ha habido, y dudo que lo habrá, algún movimiento de reforma o avivamiento importante en la historia separado de un entendimiento correcto y profundo de las verdades del evangelio. Pero el contexto de los avivamientos inicia, casi sin excepción, en los seminarios (conventos o monasterios en aquel entonces), las academias y las universidades. Es lógico ver la relación.

 

1. EL TRASFONDO DE LA REFORMA PROTESTANTE

“El Sacro Imperio Romano no fue hegemónico ni sin rivales en occidente hasta el S.XIII cuando se terminaron las pugnas entre los guerreros y sacerdotes, dominando los últimos. Lindsay nos deja ver claro cómo el plan de conectar al Papa de Roma con Pedro para hacer un puente histórico involucró de todo tipo de falsaciones documentales, como el falso decreto Isidoriano del S.IX que apoyaban las pretensiones del papa Gregorio VII en los años (1073-1085). Así el decretum de Graciano, proclamado desde Bolonia en 1150 (la más famosa y madre de las universidades de derecho en la Europa de entonces) incorporó este mosaico de mentiras y hechos reales para robustecer la hegemonía de la autoridad y jurisdicción universal de la autoridad papal”.[4]

Lo paradójico de este pintoresco fondo del concepto de la iglesia de Cristo como un gran imperio es que provino de la pluma de Agustín en su De Civitate Dei (La Ciudad de Dios), en donde contrastaba el fraudulento y violento poder del estado secular fundado sobre la conquista y mantenido sobre la violencia y el fraude, con el Reino de Dios, que el Monje identificó con la sociedad eclesiástica visible. Esa visión llenó la imaginación de todos los cristianos desde su entonces, hasta el punto de que cuando sucumbió el poder secular romano, el ala sacra de Roma estaba lista para emerger como poder universal y absoluto[5]. Y peor aún, esto sucedía justamente cuando caducaba el primer milenio, fecha propuesta por el antes citado best seller de Agustín. O sea, que “De Civitate Dei” era como un canon que presagiaba la formación del Sacro Imperio Romano. Nadie observó ni lo anti bíblico ni lo peligroso de tal asunto.

Debemos ser sospechosos con justicia del genio humano que puede camuflar la verdad, incluso con buenas intenciones, a pesar de la sencillez y clarividencia de la Palabra. Eso es muy semejante a lo que ha logrado el genio de John Darby y su famoso, pero no bíblico (a nuestro juicio) “dispensacionalismo”, por citar un ejemplo. Sucedió lo mismo con el ridículo sistema escatológico que ocupó la mente de la cristiandad ortodoxa desde la reforma hasta a penas entrado el S. XX conocido como “posmilenarismo”, ya caduco. Los sistemas eclesiológicos responden a una hermenéutica dada. No se trata de simples posturas, se trata de toda una filosofía interpretativa. Increíble lo que el genio humano puede lograr. En el caso del trabajo de Agustín, eclipsó por completo el modelo sencillo de iglesia, aunque avasallante, que nuestro Señor y sus Apóstoles forjaron. La Pontífice Roma con Jurisdicción Universal es el fruto del bosquejo que los juristas de la curia romana rellenaron gradualmente con detalles fantasiosos en apoyo a sus pretensiones.

Ese falaz entramado denominado Catolicismo Romano surgió para quedarse, pero la mundanalidad, el secularismo y los asqueantes excesos políticos, morales, económicos, etc., provocarían no solo la oposición continuada de oriente, que finalmente cesó en el cisma de Oriente del S. XI; sino que provocaría la natural reforma protestante del S. XVI. Y entre líneas, hubo numerosas comunidades en casi toda Europa de postores del cristianismo sencillo y no político como los Valdenses (en el sur de Francia y el N-O de Italia), Los Hugonotes (en el sur de Francia), los Lolardos por toda la in Inglaterra del S. XIV, los Husitas en la Bohemia y Austria del S. XV. Los Lolardos y Husitas y suelen llamarse “los Hermanos” o bien “los Hermanos Unidos”, mayormente en las regiones de Bohemia (La república Checa y Eslovenia hoy).

La reforma como tal fue un fenómeno sumamente complejo. Pero los movimientos de reforma por toda Europa tenían por los menos dos siglos al momento de la Reforma Luterana. Esto dijo Lutero cuando se vio inmerso en la reforma, escribió a Splatino en 1520 lo siguiente:

“Hasta ahora, aunque inconsciente, he proclamado lo mismo que Hus predicó y sostuvo. Jan Staupitz también sostuvo lo mismo inconscientemente; en una palabra, todos somos Husitas y no lo sabíamos. ¡Lo mismo Pablo y Agustín son Husitas en todo el sentido de la palabra! Consideren la horrible miseria que nos sobrevino por no aceptar al doctor bohemio como nuestro líder”.[6]

Se mezclaron situaciones y trasfondo diversos. Religiosos, sociales, políticos y económicos. En los albores de la reforma, Europa occidental estaba en la euforia de la proliferación de universidades. Tener una universidad en tu comarca era prestigioso. Las ciudades alemanas competían por ello. O sea, que a resumidas cuentas, y a pesar de la ignorancia generalizada en la edad oscura y los albores del renacimiento, no todo estaba pedido en la Europa “cristianizada”. Hubo voces disidentes de Roma. Hombres de ciencia y religión. Verdaderos creyentes y reformistas como las de:

Pedro Valdo (1140-1205) en Francia, que de exitoso comerciante se convirtió en predicador y fundador de los Valdenses. Su movimiento excomulgado se extendió desde Francia, pasando por Italia, España y Alemania, Suiza, Austria, Bohemia, llegando hasta Polonia y Rusia.

John Wycliffe (1314-1384) en Inglaterra, doctor en teología, sacerdote, teólogo y prolífero escritor y predicador erudito de Oxford. Quien fuera el cabecilla de los Lolardos (habladores), grupo que se ocupaba de formar predicadores itinerantes y publicar panfletos, según creía Wycliffe que se propagaría la verdad. Tradujo la Biblia a la lengua inglesa. Fue expulsado de Oxford y luego de su muerte, exhumado de la tumba por orden del papa para ser quemado en público, junto a muchos de sus escritos.

Jan Hus (1370-1415) en Bohemia, doctor en teología, sacerdote y predicador prolífero y profesor y rector de la Universidad Carolina de Praga; seguidor de las ideas de Wycliffe. Lutero mismo lo consideró como padre reformador. Fue condenado a la hoguera en el concilio de Constanza, al cual acudió por engaño del rey. Los Husitas, y otros partidos de seguidores, como los Utraquistas – un grupo disidente de Roma que representó una buena parte del pueblo Bohemio en la división que provocó el “pacto de Basilea”. Los Husitas, son los seguidores de las reformas de Jan Hus. (El cuadro que sigue es una representación de las revueltas hussitas en Bohemia)

Giroslamo Savonarola (1452-1498) en Italia. Profesor y predicador. Llegó a gobernar Florencia. Regio opositor a la mundanalidad del clero y de los católicos italianos. Acérrimo crítico del papado y el obispado de sus días. Todo ello, a pesar de su descendencia de la nobleza, le costó el martirio.

Estos son solo algunos ejemplos de antaño que le dieron “momentum” al movimiento de Lutero. Note, por ejemplo, la siguiente cita:

“Jan Hus había recibido de John Wycliffe, eso sí, el principio de que ‘LA ESCRITURA ES LA REGLA SUPREMA’ en materia de ‘Fe’, y también que ‘la única cabeza de la iglesia es Cristo’.”[7]

Wycliffe en su tratado “El Reino de Dios” escribió: “El Evangelio es la única fuente de la religión verdadera”.[8] Escribió también en el mismo tratado: “La Escritura, por sí sola, es verdadera”.[9]

Las experiencias de Lutero dan fe de que a pesar de las tinieblas rampantes, había algo de luz. El Dr. Staupiz, jefe de la orden agustiniana en Alemania en días de Lutero, le había recomendado la ferviente lectura de las Escrituras a Lutero. Staupiz era un reformista dentro del catolicismo alemán, uno de los instructores y líderes de Lutero. Sólo que guardaba cierto silencio público. La idea generalizada en el clero y los monasterios en días de Lutero era que la verdad teológica estaba consumada. Por ejemplo, el Dr. Usinger, uno de los maestros de Lutero en el convento, le dijo en una ocasión:

“Ay hermano Martín, ¿qué es la Biblia? Es preciso no leer más que los antiguos; ellos han sacado ya de la Sagrada Escritura el jugo de la verdad; pero la Biblia es la causa de las revoluciones”.[10]

 

2. EL LUGAR DE LAS ESCRITURAS EN LA EDAD OSCURA HASTA LUTERO

¿Cómo llegaron Valdo, Wycliffe, Hus y los reformadores tanto magisteriales como radicales a las convicciones a las que llegaron sobre la fe cristiana? Fue a través de las Escrituras. Increíblemente Hus había sido llamado en la dieta o el concilio de Constanza a retractarse de sus escritos, igual que Lutero en Worms. Increíblemente ambos contestaron lo mismo, a pesar de que estuvieron a poco más de un siglo de tiempo. Resulta que a Whycliffe le pidieron también comparecer ante el Papa de turno, pero se negó a juntarse con la opulencia romana.

2.1 La casta intelectual manejaba las escrituras

El más grave problema no era la ignorancia de las Escrituras. Uno lee el Quijote de Cervantes y la Divina Comedia de Aligeri, las Cartas del Almirante Colón, etc., y de inmediato notará lo generalizado del saber escrituración en sus días, a lo menos en esa casta.

Es cierto que este entendimiento era en la clase culta, incluyendo la casta clerical. Pero, a fin de cuentas, nunca han sido los iletrados quienes han cavado profundo en los misterios de Dios; ni quienes han forjado reformas importantes. Una enseñanza clara de la historia es que las grandes reformas no se han gestado ni en los montes ni entre los campesinos e iletrados, aunque ha sido crucial la participación de estos al final. Pero los grandes líderes de la cristiandad, prácticamente sin excepción alguna, han sido hombres de letras, de universidades, de pulpitos y de monasterios.

Hay que recordar que antes de Johannes Gutenberg (1400-1468) las copias de las Escrituras eran limitadas. Las copias rondaban por los monasterios, grandes catedrales, universidades y las casas de los condes y poderosos. Pero en días de los apóstoles y en todo el primer milenio fue peor el caso, pues las copias de la Biblia eran mucho más escasas mientras más retrocedemos en la historia.

2.2 Proliferan las traducciones de la Biblia a las lenguas de los pueblos

Ahora, si bien es cierto uno de los bastiones reformado consistió en la traducción de las escrituras a las lenguas del pueblo, no debemos pasar por alto que al tiempo de Lutero ya las Escrituras habían sido traducidas a las lenguas del pueblo en varios países como Alemania, Inglaterra, Francia y España, entre otros.

“Ustedes dicen que es una herejía hablar de las Sagradas Escrituras en inglés. Me llaman hereje porque he traducido la Biblia a la lengua común del pueblo. ¿Ustedes saben a quién blasfeman? ¿No dio el Espíritu Santo la Palabra de Dios primeramente en la lengua materna de las naciones a las que estaba dirigida?”[11]

Me llaman hereje porque he traducido la Biblia a la lengua común del pueblo.

La Peshita (Finales S.II). El Antiguo Testamento de la Peshita (traducción de la Biblia al siríaco clásico).

Y la lista es amplia, a continuación les proveo de algunos ejemplos:

  • La Vulgata de Gerónimo en l S.III, y este fue l segundo esfuerzo de traducción de la Biblia al Latín.
  • Biblia en gótico (alemán temprano) -348.

Habiendo huido a Moesia Inferior (norte de Bulgaria moderna) para escapar de la persecución religiosa, el obispo Ulfilas (Pequeño Lobo) crea el alfabeto gótico para traducir la Biblia en griego al idioma gótico. Sin embargo, Ulfilas no traduce los libros de Samuel & Reyes, por miedo a la influencia que su contenido bélico podría haber tenido en los godos “propensos a la guerra”.

  • Biblia en georgiano (420).
  • Biblia en etíope (Finales S.V, 494).
  • Biblia en chino (635).
  • Traducción al anglosajón de los Salmos (709), y del evangelio de Juan (735).
  • Traducción al eslovaco, seguida de la traducción al búlgaro, al serbio y al ruso (segunda mitad del siglo IX -862).
  • El primer Nuevo Testamento en árabe extinto (867).

En Damasco, un nestoriano con el nombre de BishrIbn Al Sirri traduce porciones del Nuevo Testamento al árabe. Los manuscritos (Códice 151 árabe en el Monte Sinaí) serían redescubiertos en el siglo 19 en el monasterio de Santa Catalina en el Monte Sinaí.

  • La Alfonsina al español (1260-1280).

Traducción del latín (versión de la Vulgata) al castellano, patrocinada por Alfonso X el Sabio, que se incorpora a la General estoria. Existen algunas versiones de mediados del siglo XIII, llamadas prealfonsinas, que contienen sólo el Nuevo Testamento.

Traducción del Antiguo Testamento al castellano desde el hebreo y el latín, patrocinada por Alfonso V el Magnánimo.

  • Biblia de Alba (1422-1433).

Traducción del Antiguo Testamento al castellano desde el hebreo, el arameo y el latín, patrocinada por Juan II de Castilla y Luis González de Guzmán, Maestre de la Orden de Calatrava.

  • Biblia del Rabino Salomón (1420). Solo el AT.
  • Traducción al francés, la famosa Bible Historiale (1295).
  • La Biblia completa al checo (1360).
  • La Biblia completa al inglés de John Wycliffe (1384).
  • Biblia en husita (en húngaro) -1435.

El académico de Oxford John Wycliffe inspiró, instigó y supervisó la traducción de la Biblia al inglés a partir de la Vulgata. Fue motivado por su preocupación sobre la corrupción de la iglesia y de su liderazgo. Se dio cuenta de que el liderazgo tenía un interés en negar el acceso a los laicos de la Biblia por miedo a que el descubrimiento de “una discrepancia masiva entre los estilos de vida de los obispos y el clero y los que encargó – y los que practicó – Cristo y los apóstoles”.[12]

Wycliffe buscó que llamar a las personas de regreso al cristianismo bíblico porque él “creía que las personas necesitaban la Biblia en su idioma para que tuviera lugar un avivamiento”. Algo que le impulsaba él era que la esposa checa de Ricardo II de Inglaterra tenía la Escritura en su corazón, pero el rey no la tenía. La obra fue terminada después de la muerte de Wycliffe en 1384 CE. Aunque su traducción fue hacia el inglés común y Wycliffe “de manera ferviente creía que la Biblia no necesitaba ninguna interpretación especial incluso para que los laicos la entiendan”, ésta no era fácilmente accesible porque la imprenta todavía no había sido inventada.[13]

  • Biblia en ruso (1517-1519). Francysk Skaryna traduce y publica la Biblia al bielorruso antiguo.

Y es entonces que comienzan los trabajos de los reformadores, más o menos como sigue:

  • Biblia en alemán (1522).

Martín Lutero (1483-1546) es muy conocido por la parte que tuvo en la protesta contra la corrupción en la Iglesia. Incluso más importante fue el trabajo de Martín Lutero de traducir las Escrituras para los pueblos alemanes (1522-34), que habían tenido una gran influencia en Europa. Lutero resolvió poner la Biblia en un alemán natural y contundente de modo que hablara al corazón de todos. “Mi deseo para Dios,” dijo Lutero, “es que este libro estuviera en todas las lenguas, y en todos los hogares.” Su trabajo de traducción de la Biblia fue tan bien hecho que su traducción de la Biblia todavía estaría en uso cientos de años más tarde.

  • Biblia en francés desde el hebreo y el griego (1535).
  • Nuevo Testamento en islandés (1540).
  • Nuevo Testamento en finlandés (1548).
  • La Biblia de Ginebra (1560).

La Biblia de Ginebra—la Biblia de Shakespeare, Milton y Donne—aparece por primera vez. Esta versión al inglés se le atribuyó principalmente a William Whittingham. Ésta fue creación de “la empresa privada y el entusiasmo religioso por parte del grupo pequeño de los exiliados protestantes ingleses en la ciudad de Ginebra” (McGrath 2001:98). Estableció nuevos estándares en la publicación con sus bellas ilustraciones, comentarios al margen y, por consiguiente, el estándar de la traducción misma.

  • Biblia en español (la Biblia del Oso) -1569.

Mientras estaba en el exilio durante la Inquisición española, Casiodoro de Reina termina la primera Biblia en español completa, conocida popularmente como la “Biblia del Oso” por el oso hambriento de miel en su portada.[14]

Por cierto, y para aplacar el injusto estigma que los magisteriales imprimieron sobre los radicales, es bueno recordar que Reina era de ideas radicales, por sobre las magisteriales. Por tales razones tuvo choques con Calvino y Beza. De hecho, es muy probable que la intromisión de Cipriano de Valera haya sido justamente por el disgusto de los ginebrinos franceses calvinistas contra Casiodoro de Reina.[15] La Biblia circulaba ampliamente en la Europa pre-reforma, aún contra el diagnóstico y los decretos de los papas que prohibían y condenaban la traducción de las escrituras a las lenguas vernáculas. Un traductor bíblico era perseguido como hereje y les propinaban la muerte si lo pescaban. Pero los hombres de fe firme, convicción de la verdad, a pesar de su erudición, suelen no temer a los decretos del infierno ni a sus postores.

 

3. EL LUGAR DE LA AUTORIDAD EN EL MUNDO PRE-REFORMA

Desde los inicios de la edad oscura el más grave problema consistía en “el lugar de autoridad” que se le otorgaba a las Escrituras. Desde temprano, incluso en los días de algunos padres, las ideas sacramentalistas comenzaban a drenar la pureza de la fe bíblica. La visión general que había propuesto el sacramentalismo era:

  1. Que las Escrituras son una fuente de autoridad (de hecho, casi a la par con los escritos patrísticos, y las niñas papales), pero no la autoridad ni absoluta ni final.
  2. Que las personas laicas (fueran nobles o plebeyos) no debían interpretar las escrituras. Este oficio debía ser de exclusividad absoluta del clero profesional.

Ambas creencias generalidades eran fatales a la fe verdadera. La primera es una grave aberración. En algún modo se perpetúa en cada generación. Hoy, por ejemplo, existen los gurúes que tienen la llave de la voluntad de Dios. La segunda segrega una secuela sacramental. Y comenzó con fines aparentemente nobles cuando se luchaba contra el Arrianismo en los siglos 4 y 5. Pero el sacramentalismo reinante desde el S.VI de nuestra era ya había traspasado o compartido la autoridad de las escrituras a “la santa iglesia”, y a su vez a su principal representante, “el obispo mayor”, quien eventualmente fue nombrado “el Papa de Roma”. Desde que enclaustramos las escrituras en vitrinas humanas, ahí comienza el deterioro. El Evangelio no admite mixtura ninguna.

 

 4. LA CORRUPCIÓN CLERICAL ABRIÓ LAS PUERTAS A VOCES DISIDENTES

Las tradiciones acumuladas en la iglesia desde los padres, que fueron forjando el sacramentalismo en sustitución de Dios mismo y de su gracia, fueron dando paso a la independencia de la Palabra de Dios como la norma y el juez supremo. Siglos de tradiciones de hombres acumulada convirtieron al sacro imperio romano en una ciudadela corrupta desde los pies a la cabeza. Pero ni los sutiles planes y estrategias de Satanás pueden detener el avance del reino de Cristo. A pesar del abundante pecado, siempre hubo hombres llamados quienes si bien sostenían algunas tradiciones dañosas, Dios los uso como heraldos y pregoneros de justicia. Hombres como Agustín de Hipona, Savonarola, Crismas, Francisco Javier, etc.

 

5. EL ESPÍRITU MOTIVADOR DE LA REFORMA

Esto fue lo que se escribió en la invitación (o encabezado) a los intelectuales y al pueblo de Wittenberg a discutir los excesos y errores de Roma que debían ser discutidos y a los que había que poner atención en procura de un sano consenso:

“Por amor y celo por aclarar la verdad, estos artículos escritos a continuación se debatirán en Wittenberg. El reverendo padre Martín Lutero, maestro de artes y de teología sagrada [monje de la orden de San Agustín] y profesor oficial en Wittenberg, hablará en su defensa. En el asunto solicita: Que aquellos que no puedan estar presentes para debatir con nosotros en discurso, aunque estén ausentes de la escena, traten el tema por correspondencia. En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo. Amén”.[16]

5.1 ¿Por qué la incidencia o el gran impacto de la reforma del siglo XVI?

Los factores combinados tronaron potentemente. No sería justo olvidar los designios divinos en la historia. O sea, que Dios estaba con su plan colocando cada cosa en su lugar en los días de la reforma. Pero humanamente hablando, creo que un análisis consciente de los hechos nos lleva a ver los siguientes factores:

  1. El descrédito y declive moral del clero.
  2. Las propuestas pre-reformistas y reformistas.
  3. El espíritu investigador y el auge de las universidades en Europa que crearon una erudición pos-escolástica o renacentista muy crítica e independiente.
  4. Las traducciones masivas de las escrituras a las lenguas del pueblo.
  5. La invención de la imprenta.
  6. El apoyo de ciertos monarcas a las propuestas reformistas.

Es decir, se trató de factores sociales (educación del pueblo), económicos (la estrangulación por causa de las ambiciones romanas y del clero), religiosas (una religión seca que dejaba a la gente sedienta y hambrienta de la verdad), y culturales (universidades, escuelas y el renacimiento).

Todo eso fue creando una masa de hombres sedientos de Dios, bien preparados y con cierta influencia en todas las esferas de la sociedad cual Lutero, Zwinglio, Calvino, Knox, etc.

5.2 ¿Qué obstaculizaba la verdad en los días de Lutero?

  1. Una autoridad incorrecta (el papa, el clero y los sacramentos)
  2. Una concepción mundanal de la iglesia (Estructura de gobierno, Cabeza, Membresía, Autoridad y fundamento, Modelo (¿la Iglesia Primitiva?)
  3. Una soteriología equivocada -Un sacramentalismo sustituto y un pelagianismo rampante dominó a Roma (los 5 puntos del calvinismo son un resumen perfecto de la soteriología reformada, que hace justicia a la soteriología del Nuevo Testamento). El concilio de Trento se organizó como contra-reforma, y se atacaron sin piedad tanto la doctrina de “la justificación por la fe sola”, como “la doctrina de las escrituras y su autoridad suprema”.

Estos son elementos definitorios al momento de forjar una cosmovisión clara y seguir los lineamientos divinos al establecer colonias, sociedades y organizaciones humanas.

 

6. LO QUÉ HA PASADO DESDE LA REFORMA PROTESTANTE

Los movimientos de reforma fueron avasallantes. El luteranismo se extendió por toda Alemania y Austria, y eventualmente por casi todos los países escandinavos. También se esparció posteriormente a las colonias alemanas y a casi todo lugar donde se extendió el dominio protestante. La iglesia reformada siguió un curso conquistador. Igual pasó con el anglicanismo. La expansión era casi automática por los vínculos de las iglesias reformadas magisteriales con los poderes seculares.

Pero, ¿qué ha pasado entonces? Esas estructuras eclesiásticas y formatos casi han caducado. Las expresiones luteranas actuales apenas existen. De hecho, el luteranismo alemán y escandinavo se ha vuelto mundanal, secular, y está pactando con el Vaticano una unión que está casi terminada. Las iglesias reformadas y anglicanas están inmersas en una crisis de liberalismo rampante. Es un cuadro lamentable.

Cosas pasaron en la historia que han hecho que los grupos reformados clásicos, no sus pilares, prácticamente caduquen. ¿Habrá necesidad hoy de una nueva reforma? ¿Hubo errores graves en la cosmovisión reformada que deberíamos vigilar para que no nos pase lo mismo a los ortodoxos de hoy?

Las siguientes son las palabras de Lutero escritas en 1526 sobre su entendimiento de lo que debía ser una iglesia bíblica:

“El orden evangélico correcto no debe ser practicado por toda clase de gente, sino entre aquellos que seriamente están decididos a ser cristianos y a confesar el evangelio en lo que dicen y hacen. Tales personas deben inscribir sus nombres y reunirse aparte en una casa para la oración y la lectura, para bautizarse, para cumplir con el sacramento y para ejercitar otras obras cristianas. Dentro de este orden sería posible identificar, reprobar, restituir o excomulgar, conforme a la norma de Cristo, a aquellos que no se comporten de manera cristiana (Mateo 18.15). Allí, además, ellos podrían, de manera común, recolectar limosnas que serían dadas voluntariamente, y distribuidas generosamente entre los pobres, de acuerdo con el ejemplo de Pablo (2 Corintios 9.1-12). Allí no sería necesario disponer de muchos cantos ni de cantos finísimos. Allí podría practicarse una manera sencilla y corta del bautismo y del sacramento, y todo estaría conforme a la Palabra de Dios y en amor.”[17]

Luego de haber hecho tan diáfano análisis sobre lo que el entendía que era una iglesia bíblica escribió lo siguiente en el mismo párrafo:

“Sin embargo, yo no puedo ordenar y establecer semejante asamblea aún, porque aún no cuento con la gente adecuada para esto. No obstante, si me correspondiera hacerlo, y no tuviera otra alternativa, estaría dispuesto a hacer mi parte. Mientras tanto, continuaré convocando, estimulando, predicando, ayudando, y fomentando la formación de esa asamblea hasta que los cristianos tomen la Palabra de Dios tan en serio que ellos mismos encuentren la manera de formar la y continuar en ella.”[18]

¿Qué se nos narra en este párrafo de Lutero? Que, sino que el ex monje agustiniano entendió lo que es una eclesiología bíblica, pero que debía ser, según sus propias palabras, algo que gente adecuada, no su gente, eventualmente debía hacer. Algo así como ‘otra generación’. Seguir esa línea eclesiológicas sencilla y bíblica era, es y será muy costosa. Nunca la gente amará esa sencillez y simplicidad de la estructura eclesiástica del Nuevo Testamento, aunque lo comprenda muy bien, cual Lutero. Lo cierto fue que el mismo Lutero, años después, escribió sobre el marcado deterioro de su gente, hasta el punto de que ya no tenía ni un diez por ciento de la gente que originalmente le siguió en las filas de las Iglesias.[19] Hoy, repito con lamentos profundos y mucho temor, el luteranismo es un cadáver. La carroña que queda de él está casi oficialmente unidos con Roma de nuevo.[20] Esto lo escribo con lágrimas. La reacción unos años después del luteranismo fue el “pietismo”, cuyos grupos incidieron en Wesley y otros. El presbiterianismo está en picada. Y para que hablar de los anglicanos (episcopales). El mismo puritanismo no duró 100 años. ¿Qué podemos aprender en todo esto? ¿Deberíamos seguir los lineamientos de esos grupos reformados clásicos? ¿Qué debemos tomar y que dejar de ellos?

 

7. PELIGROS QUE CORREMOS Y DEBEMOS PROCURAR EVITAR EN LA CRISTIANDAD MODERNA

Las lecciones de la historia son muy claras y bien ilustradas, además de relativamente prolongadas. A continuación, hacemos mención de algunas lecciones claras que corresponden a los movimientos de reforma, e incluso a los avivamientos, los cuales no pudimos abordar aquí:

  1. Quitar la Biblia de su pedestal de la más alta autoridad para el Creyente.
  2. Minimizar el ministerio del púlpito, con un enfoque netamente expositivo.
  3. Descuidar la necesaria erudición y conformarnos al status quo.
  4. Descuidar la eclesiología bíblica.
  5. Confiar a siegas en el trabajo de los “padres” (o fundadores) del movimiento que apoyamos.
  6. Pensar que mi movimiento es el único correcto.
  7. Asumir algún tipo de “sacramentalismo” evangelizado.
  8. Olvidar o descuidar la historia. La hermenéutica tiene un factor histórico, ya consciente o inconsciente.

Analicemos y escudriñémoslo todo, pero solo detengamos lo bueno.


NOTAS Y REFERENCIAS

  1. ROBERTS, Donald L. John Wycliffe and the Dawn of the Reformation. In: Revista Christianity Today – Disponible en: <http://www.christianitytoday.com/history/issues/issue-3/john-wycliffe-and-dawn-of-reformation.html>. Acceso en: 20 oct. 2017 [Esta fecha solo indica la fecha el acceso a la información. Igualmente puede ser eliminada].
  2. ESTEP, W. R. Revolucionarios del S.XVII. [El Paso, TX, USA]: CBP, 1975, p. 69.
  3. Para ampliar, vea, p. e. ESTEP, W. R., 1975, p. 58-71.
  4. LINDSAY, T. M. La Reforma en su Contexto Histórico. Barcelona, España: Ed. Clie,1985, p. 17-18.
  5. LINDSAY, año, p. 17s.
  6. BROADBENT, E. H. La Iglesia Peregrina. 2. ed. Farmington, New Mexico, EE. UU.: Publicaciones Lampara y Luz, 2007, p. 161.
  7. ESTEP, 1975, p. 27.
  8. BROADBENT, 2007, p. 146.
  9. BROADBENT, 2007, p. 146.
  10. FLIEDNER, Federico. Martín Lutero: Emancipador de la Conciencia. 8. ed. Barcelona, España: CLIE, 1980, p. 19.
  11. Cf. La história de la traduccion de la Biblia. Disponible en: <http://www.misionestransculturales.org/la-historia-de-la-traduccion-de-la-biblia/>. Acceso en: 20 oct. 2017.
  12. Idem.
  13. Idem.
  14. Vea <http://www.misionestransculturales.org/la-historia-de-la-traduccion-de-la-biblia/>. Acceso en: 20 oct. 2017.
  15. Vea <www.protestante.net/enciclopedia.asp?id=620>. Acceso en: 20 oct. 2017.
  16. Cf. De La CRUZ, J. C. Las 5 Solas de la Reforma. Columbia, SC, USA. CreateSpace, 2017.
  17. Apud BROADBENT, 2007, p. 179-180.
  18. Apud BROADBENT, 2007, p. 179-180.
  19. Ver BROADBENT, 2007, p. 179.
  20. Ver, p. ej., la declaración del Vaticano al respecto en:

    <http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/chrstuni/docu-ments/rc_pc_chrstuni_doc_31101999_cath-luth-joint-declara-tion_sp.html>. Acceso en: 20 oct. 2017.


BIBLIOGRAFÍA

  • BROADBENT, E. H. La Iglesia Peregrina. 2. ed. Farmington, New Mexico,m EE. UU.: Publicaciones Lampara y Luz, 2007.
  • De La CRUZ, J. C. Las 5 Solas de la Reforma. Columbia, SC, USA.: Pub. CreateSpace, 2017.
  • ESTEP, W. R. Revolucionarios del S. XVII. El Paso, TX, USA.: CBP, 1975.
  • FLIEDNER, Federico. Martín Lutero: Emancipador de la Conciencia. 8. ed. Ciudad: CLIE, 1980.
  • LINDSAY, T. M. La Reforma en su Contexto Histórico. Barcelona, España: Ed. Clie, 1985.
  • ROBERTS, Donald L. John Wycliffe and the Dawn of the Reformation. In: Revista Christianity Today – Disponible en: <http://www.christianitytoday.com/history/issues/issue-3/john-wycliffe-and-dawn-of-reformation.html>.

Imágenes:

Bibia de Lutero: http://www.vinosycaminos.com/texto-diario/mostrar/718975/ruta-lutero

Las 95 tesis: https://www.rnz.co.nz/programmes/great-ideas/story/201828874/great-ideas-part-4-%27the-reformation%27

Retrato de John Whycliffe: http://www.harboroughmuseum.org.uk/john-wycliffes-portrait/

Martín Lutero escribiendo: https://www.enlacejudio.com/2017/11/04/interaccion-judaismo-protestantismo-europa/

Imagen de la Vulgata: http://historiarrc.blogspot.com/2013/04/la-vulgata.html

Foto del Museo de la Biblia: https://religionnews.com/2019/10/15/museum-of-the-bible-says-oxford-professor-sold-fragments-illicitly/

Imagenes pre-reformistas: https://www.youtube.com/watch?v=m3e8VicqnVk


SOBRE EL AUTOR DE ESTE ARTÍCULO

Juan C. de la Cruz es creyente desde su niñez, está casado con Anabel, padre de dos hijos. Es pastor bautista, música, científico y teólogo. Es profesor de ciencias y de teología. Ver más en: https://www.facebook.com/107970810547469/posts/147060286638521/

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