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LA SUFICIENCIA DE LA ‘BIBLIA’ VS EL USO DE LA ‘PSICOLOGÍA’ POR LOS MINISTROS CRISTIANOS – Theo Magazine en Español

LA SUFICIENCIA DE ‘LA BIBLIA’ VS EL USO DE LA ‘PSICOLOGÍA’ POR LOS MINISTROS CRISTIANOS

Por Francisco Custodio (PhD Cand.)

INTRODUCCIÓN

Uno de los ataques más férreos y sistemáticos del Diablo siempre ha estado dirigido hacia la Palabra de Dios. Esto se ve claramente en la manera en que Satanás persuadió a nuestros primeros padres para que desobedecieran a Dios:

“¿Es verdad que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín? ¡No es cierto, no van a morir! Dios sabe muy bien que cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal”. (Génsesis 3.1, 4, 5)

Este ataque de Satanás en contra de la palabra de Dios consistió tres cosas: primero, poner en duda lo que Dios había dicho (¿Es verdad que Dios les dijo…); segundo, negar lo que Dios había dicho (¡No es cierto, no van a morir!); y finalmente, contradecir lo que el Señor había afirmado (Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese árbol se les abrirán los ojos y llegaran a ser como Dios).

Sobre este último punto, Francis A. Schaeffer señala lo siguiente:

“Notad la contradicción directa. Dios dijo: el día que comáis moriréis; Satanás dijo: el día que comáis seréis como Dios”.2

Esta herejía de Satanás no murió en el huerto de Edén, sino que con distintos rostros y énfasis ha aparecido una y otra vez a lo largo de la historia de la Iglesia. En estos últimos años este ataque se ha concentrado en la suficiencia de Las Escrituras para tratar con las necesidades más profundas del alma humana.

En ese sentido la Psicología secular ha venido a sustituir a la teología, y en muchos círculos evangélicos se ha producido un maridaje entre estas dos disciplinas. Pero, ¿Cuál es la utilidad de la Psicología secular? ¿Puede la Psicología moderna resolver los problemas espirituales del hombre? ¿Son compatibles los principios y técnicas de la Psicología moderna con las Escrituras? ¿No es suficiente la Biblia para suplir las necesidades del alma, y por eso los pastores deben recurrir a la Psicología secular? Son estas interrogantes las que deseo responder en el presente artículo.

I. LA UTILIDAD DE LA PSICOLOGÍA MODERNA

Antes de pasar directamente a desarrollar esta confrontación entre la Psicología secular y la teología, debo aclarar que no estoy en contra de la psicología; por el contrario, creo que esta disciplina es de mucha utilidad siempre que se mantenga en su esfera de acción. De hecho, cuando la Psicología apareció como ¨ciencia¨ a mediados del siglo XIX estaba limitada al estudio de la conducta humana dentro del marco de las ciencias naturales.

Para un autor de la época la psicología debía ¨ser exclusivamente experimental y no debía tener por objeto más que los fenómenos, sus leyes y sus causas inmediatas¨3. De igual modo, ¨el fundador de la psicología del comportamiento en 1914, J. B. Watson prescindía de la existencia, inverificable, de la conciencia, y limitaba su estudio al análisis de las relaciones directas entre estímulo y reacción, sin referirse a ninguna hipótesis metafísica sobre la naturaleza de los actos psiquicos¨4.

El punto es que siempre que las observaciones de la psicología estén limitadas al área vocacional, en el campo educativo, en la esfera industrial, o para detectar problemas de aprendizaje en las personas y ayudar a superarlos, será bastante útil. El problema surge cuando la esta disciplina, que es muy necesaria en su campo de acción, quiere invadir el campo de la teología.

Dave Hunt lo plantea de la siguiente manera:

“La psicología pretende tratar no solo con la mente, sino con la psyche, que es el término griego para alma y que nos introduce al ámbito del espíritu. Es fácil ver, entonces, como la psicología podría abrir las puertas a prácticas religiosas hostiles al cristianismo que podrían no ser reconocidas en su verdadera naturaleza y que por ello podrían consegui5r una inesperada aceptación en la iglesia como ‘psicología cristiana’”.5

Otro autor lo expresa más detalladamente:

“La psicología está entronizada en el mismo centro de la sociedad contemporánea como un coloso internacional cuyos seguidores se cuentan por cientos de miles… Sus cobayas son los miembros de una raza humana bien dispuesta incluso agradecida. Vivimos en una civilización en la que, como jamás antes, el hombre está interesado en sí mismo… Al debilitarse la ética protestante en la sociedad occidental, el confuso ciudadano se ha vuelto a la única alternativa que reconoce: el experto psicólogo que afirma que hay una nueva norma científica de conducta para sustituir viejas tradiciones… Pronunciando el nombre santo de la ciencia, el experto psicólogo pretende saberlo todo. Esta nueva verdad nos es administrada de continuo, desde la cuna hasta la muerte”.6

II. EL FRACASO DE LA PSICOLOGIA MODERNA EN RESOLVER LOS PROBLEMAS ESPIRITUALES DEL HOMBRE

La psicología secular ha fracaso en su intento de solucionar los problemas del alma humana, y esto por tres razones básicas:

A. En primer lugar, porque ha invadido un terreno que no le pertenece.

Un buen teólogo será efectivo en el campo de la teología, pero por ser un buen teólogo no debe tratar de curar enfermedades orgánicas en las personas. Por ejemplo, este teólogo nunca debería entrar a un quirófano para operar a un paciente de la columna vertebral, a menos que se haya graduado de medicina con una especialidad en neurocirugía.

Pero la psicología moderna no solo ha venido a invadir el campo de la teología, sino que además ha echado por tierra Las Escrituras como instrumento eficaz para lidiar con los asuntos espirituales del ser humano.

Pablo Polischuk, en su Manual para Pastores y Consejeros titulado “El Consejo Terapéutico”, dice lo siguiente al respecto:

“La escuela psicoanalítica originada por Freud descartó a la religión como base, principio, estructura o practica eficaz en el comportamiento humano. El conductismo de Skinner y sus sucesores también descartó cualquier noción mentalista o espiritual. La escuela humanista, con postuladores tales como Rogers, Allport, Maslow y May entre otros, no dieron lugar ni enfatizaron los aspectos de verdad revelada. Más bien, promulgaron tensión entre ambas disciplinas y procuraron establecer correcciones y reemplazos seculares enfocados sobre el fenómeno del ser humano, su naturaleza y sus problemas”.7

B. En segundo lugar, porque desconoce los verdaderos problemas del alma.

La psicología moderna ha vendido la idea de que existen problemas en el hombre que no son físicos y, por lo tanto, no pueden ser tratados por un médico ni tampoco son espirituales y no los puede tratar un pastor. Que esos problemas que no son físicos ni espirituales, son netamente psicológicos o mentales. Pero esto es un mito. Nuestros problemas son orgánicos, y en ese caso debemos buscar la ayuda de un médico, o son espirituales y debemos ir a un pastor que los trate con la palabra de Dios.

Una persona puede tener un problema en el cerebro que le ocasione una conducta extraña o anormal, como la arteriosclerosis (endurecimiento de las arterias con pérdida de elasticidad), o los que padecen de Alzheimer; sin embargo, tales personas no están mentalmente enfermas. Su problema no es mental, sino biológico y, por lo tanto, deben ser tratadas por un neurólogo, no un psicólogo.

Las enfermedades mentales, si usamos ese término literalmente y no en un sentido metafórico, en realidad no existen.

El psiquiatra investigador E. Fuller Torrey dice esto al respecto:

“El termino en si es disparatado, un error semántico. Las dos palabras (enfermedad y mental) no pueden ir juntas”.8

El psiquiatra Thomas Szasz argumenta sobre el mismo punto:

“Es costumbre definir la psiquiatría como una especialidad médica que tiene que ver con el estudio, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades mentales. Esta es una definición sin valor y engañosa. La enfermedad mental es un mito”.9

Lo más triste del caso es que muchos cristianos han abrazado este engaño, y algunos pastores que han sido llamados a ayudar a la gente en sus problemas espirituales los remiten a esos “profesionales” de la conducta. Vuelvo a citar las palabras acertadas de Martin y Deidre Bobgan:

“La mayor tragedia que produce el nombre erróneo de la enfermedad mental, es que las personas que están experimentando problemas de la vida buscan ayuda fuera de la Iglesia. Y cuando piden esa ayuda a un líder de la Iglesia, por lo general son remitidas a profesionales que se especializan en ¨enfermedad mental¨ y ¨salud mental¨. Se ha hecho tan fácil enviar a una persona con problemas matrimoniales o de familia a un profesional de la salud mental, como enviar a una persona con una pierna quebrada a un médico.

Los problemas de la vida son problemas espirituales que requieren soluciones espirituales, no problemas psicológicos que requieren soluciones psicológicas. A la Iglesia se le ha embaucado para que crea que los problemas de la vida son problemas del cerebro que requieren soluciones científicas, más que problemas de la mente que requieren soluciones bíblicas… Mientras llamemos enfermedad mental a los problemas de la vida, seguiremos sustituyendo la responsabilidad por la terapia”.10

Como se ha observado, no puede haber eficacia en la psicología en su tratamiento con los problemas espirituales cuando se desconocen los problemas en sí y las causas que los generan. ¿Cómo puede un psicólogo ser efectivo cuando el pecado ha sido catalogado como “enfermedad mental”; el arrepentimiento ha sido sustituido por las terapias; los pecados habituales son llamados adicciones o conductas compulsivas, de las cuales el individuo no parece tener ninguna responsabilidad? ¿Puede el psicólogo ser eficaz al tratar con los problemas del alma, cuando muchos de ellos ni siquiera creen en la existencia del alma, ni mucho menos en la existencia del Dios que la creó?

C. Y en tercer lugar, porque el remedio que ofrece no es apropiado para solucionar los problemas espirituales.

Este punto está íntimamente relacionado con el anterior. Si un médico no puede identificar con precisión la verdadera naturaleza del mal que aqueja a un paciente, tampoco podrá indicarle un tratamiento efectivo que cure su enfermedad.

Al etiquetar los problemas espirituales del ser humano como enfermedades mentales, la psicología ha provisto remedios como el psicoanálisis o la psicoterapia, los cuales no han logrado absolutamente nada. Esto ha producido una gran desilusión en psiquiatras y psicólogos eminentes. En 1955, la Asociación Psiquiátrica Americana celebró un simposio sobre el ¨progreso en Psiquiatría¨. Alguien publicó el siguiente resultado:

“La psicoterapia está en la actualidad en un estado de confusión de manera casi exacta a como lo estaba hace 200 años”.11

Un año después en una conferencia ante la misma institución, Percival Bailey dijo:

“La gran revolución en la psiquiatría ha resuelto pocos problemas… Uno se pregunta hasta cuando los antiguos errores de Freud continuaran intoxicando la psiquiatría”.12

De igual modo, el director del departamento de psicología de la Universidad de Londres, H. J. Eysenck escribió acerca del fracaso de la psicología en el tratamiento con los pacientes:

“El triunfo de la revolución freudiana parecía completo. Tan solo una cosa iba mal. Los pacientes no parecían ponerse mejor”.13

Este enorme fracaso de la psicología solo ha provocado desilusión en las personas, pérdida de dinero y que los problemas de los pacientes empeoren. Jay E. Adams lo describe así:

“Los pacientes, incapaces de recuperarse después de años de análisis y de un gasto de miles de dólares, se han estado también preguntando acerca de las pretensiones de la psiquiatría. Algunos, al empeorar, han empezado a sospechar que muchos de sus problemas son iatrogénicos (esto es, inducidos por el mismo tratamiento)”.14

III. LO IRRECONCILIABLE DE LA PSICOLOGIA MODERNA Y LAS ESCRITURAS

La psicología moderna y la teología no pueden encontrarse porque transitan en dos carriles paralelos diametralmente opuestos entre sí y, por los tanto, completamente irreconciliables.

En su “Teología Sistemática”, James Oliver Buswell, Jr. Afirma lo siguiente:

“La presuposición central del cristianismo es Cristo Jesús como la Segunda Persona de la trina y soberana Divinidad, como está presentado en la Biblia, su palabra infalible. La psicología secular está comprometida con la presuposición radicalmente opuesta que es el humanismo, una doctrina que insiste fervientemente en que el hombre es el ser superior, el hecho central de toda la historia”.15

La psicología secular en su forma práctica no es una ciencia, como se ha querido vender, sino más bien una religión envuelta en un ropaje científico. Así como todas las religiones que existen en el mundo, aunque posean cosas en común con el cristianismo bíblico, no pueden ser reconciliados con él; así tampoco esta religión llamada psicología.

“La psicología secular en su forma práctica no es una ciencia, como se ha querido vender, sino más bien una religión envuelta en un ropaje científico”.

Hace unos años el Dr. J. Vernon McGee escribió un artículo titulado “Psico-Religión – el nuevo flautista de Hamelín”, en el que dice lo siguiente:

“Si la tendencia presente continúa, la enseñanza bíblica será eliminada totalmente de las estaciones de radio cristianas, así como de la TV y del púlpito. Esta no es una manifestación infundada hecha en un momento de preocupación emocional. La enseñanza bíblica está recibiendo baja prioridad en las emisiones radiales, en tanto que la llamada sicología cristiana es puesta al frente como solución bíblica a los problemas de la vida”.16

Debemos entender que el propósito de la psicología nunca ha sido ofrecerse como una disciplina complementaria del cristianismo, sino como una religión sustitutiva. Escuchen las palabras de la líder feminista Gloria Steinem:

“Para el año 2000 educaremos a nuestros hijos, espero yo, en la creencia en el potencial humano, no en Dios”.17

Una vez más cito a Hunt y Mcmahon:

“La influencia de la psicología yoista ha aumentado la cantidad de cristianos predicando un nuevo evangelio. En lugar de dar convicción de pecado, presenta a Jesús como el medio para cumplir la ambición del movimiento del potencial humano para transformar este mundo en un paraíso mediante la restauración de la autoestima de cada uno”.18

A pesar de que la psicología secular está en franca y abierta oposición a las Sagradas Escrituras, sin embargo, muchos cristianos insisten en establecer un matrimonio entre estos dos yudos desiguales.

Un autor cristiano propone lo siguiente al respecto:

“Un cristiano que ¨ha despojado a los egipcios¨ de la psicología secular, separando cuidadosamente los elementos que oponen a su compromiso con la revelación de la Escritura, estará mejor equipado para ofrecer consejo que el consejero ensalada mixta que mezcla los conceptos que le parecen convenientes, y que el consejero nadamasquista que se niega a sacar provecho de los aciertos de los estudios seculares”.19

IV. SOLO LAS ESCRITURAS SON SUFICIENTES PARA TRATAR CON LOS PROBLEMAS DEL ALMA

Al afirmar que solo la Biblia es suficiente para solucionar eficazmente los problemas espirituales del hombre no estamos partiendo de una presuposición humana, sino que es el mismo Dios quien lo dice:

“Desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. Toda a Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra”. (2Timoteo 3.15- 17)

Este texto contiene cuatro verdades acerca de la suficiencia de las Escritura: solo la Biblia nos puede llevar a una relación salvífica con Dios (v.15); la Biblia no es el resultado de la invención humana, sino que procede de Dios (v.16a); solo la Biblia resuelve los problemas del alma (v.16b); solo la Biblia nos capacita para agradar a Dios y servir al prójimo (v.17).

Matthew Henry comenta este pasaje:

“Los profetas y los apóstoles no hablaron de sí mismos, pero entregaron lo que recibieron de Dios. Es rentable para todos los fines de la vida cristiana. Es de utilidad para todos, porque todos necesitan ser enseñados, corregidos y reprendidos. Hay algo en las Escrituras adecuado para cada caso”.20

En una época en que las Sagradas Escrituras habían sido seriamente amenazadas por el tradicionalismo católico romano, los autores de la Confesión de Fe de Westminster enfatizaron la suficiencia de la Biblia para tratar con el alma humana:

“La totalidad del consejo de Dios concerniente a todas las cosas necesarias para su propia gloria, la fe, vida y salvación del ser humano está expresamente en la Biblia, o por buena y necesaria consecuencia puede deducirse de la Biblia, a la cual nada debe añadirse en ningún tiempo y sea por nuevas revelaciones del Espíritu o por las tradiciones humanas”.21

Samuel E. Waldron hace un comentario muy pertinente acerca del significado de estas palabras de la Confesion de Fe de Westminster:

“Se dice con frecuencia que las Escrituras son suficientes para mostrarnos el camino de la salvación. Esto está expuesto a ser mal entendido en la actualidad, debido a la mentalidad minimizante que hay por ahí que está empeñada en reducir el camino de la salvación a una mínima expresión. Debe quedar claro, sin duda, que tal entendimiento de la suficiencia de la Escritura es una desviación del entendimiento histórico de la Reforma articulado en la Confesión de Westminster. ‘Todas las cosas necesarias para su propia gloria, la salvación del hombre, la fe y la vida’ es mucho más que las ‘Cuatro Leyes Espirituales’. No es nada menos que la suficiencia para la redención del hombre tanto individual como colectivamente en toda la esfera ética y religiosa de la vida, lo que se asevera”.22

Lo que queremos aclarar aquí es que la Biblia no suficiente para resolver todas las dificultades que se le presentan al ser humano en todas las esferas de su vida, sino que ella es suficiente para el propósito para el cual fue dada: la gloria de Dios, la salvación del hombre y la senda del deber.

Otra vez cito a Waldron:

“Las Escrituras no son un libro de texto de biología, pero son suficientes para proveer las perspectivas éticas y religiosas básicas para cualquier ciencia adecuada de la biología. La Biblia no es suficiente para todo lo que hacemos, pero si habla a todo lo que hacemos suficientemente en cuanto a la gloria de Dios, el camino de la salvación y la senda del deber”.23

CONCLUSIÓN

De todo lo que hemos tratado en este artículo, podemos extraer las siguientes aplicaciones prácticas:

  1. Los creyentes no debemos tener un sentimiento de animadversión hacia la psicología, sino que debemos reconocer la utilidad de la misma siempre que se mantenga en su esfera de acción.
  2. Los cristianos, y de manera especial los pastores y líderes, no debemos aceptar la presuposición de que la psicoterapia (el consejo psicológico con sus teorías y técnicas) es una ciencia imprescindible para resolver los problemas espirituales del hombre.
  3. Al hablar de la suficiencia de las Escrituras debemos recordar que ellas no son omnisuficientes, es decir, que no son útiles para todas las cosas, sino solamente para lo que tiene que ver con la gloria de Dios, la salvación y la piedad.
  4. Al acercarnos al estudio de la Biblia debemos estar plenamente convencidos de que ella es tan relevante para tratar eficazmente con los problemas espirituales más profundos del hombre de hoy, como lo ha sido a través de la historia.
  5. Otra cosa que debemos tener presente al tratar el tema de la suficiencia de la palabra de Dios es que la ella no es exhaustiva. La Biblia no habla del fumar, del uso de la internet, de los adictos a la cocaína, etc. Asi que, para tratar bíblicamente con estos y otros asuntos debemos seguir la sugerencia de Robert J. Sheehan24 de buscar en la Biblia un mandato, una prohibición, un ejemplo o un principio.

CITAS DE REFERENCIAS

2. Francis A. Schaeffer, ¨Genesis en el tiempo y el espacio¨. Pág. 82.

3. Diccionario de Filosofía. Págs. 471-472.

4. Ibid.

5. Hunt, Dave. “Mas Allá de la Seducción¨. Pág. 105.

6. Grass, Martin L. “La Psicología Social” (Random House, 1978). Págs. 3-5.

7. Pablo Polischuk, “El Consejo Terapéutico”. Pág. 26

8. Martin y Deidre Bobgan, “Psico- Herejía; la Seducción Psicológica de la Cristiandad”. Pág. 179. (Paréntesis, mío)

9. Ibid. Págs. 181-182.

10. Ibid. Págs. 185-187.

11. Zilboorg, G. “La Crisis en la Psicología y la Religión”. © 1961. Princeton: Van Nostrand. Pág. 3.

12. Ibid. Pág. 132.

13. Ibid. Pág. 133.

14. Adams, Jay E. “Capacitado para Orientar”. Pág. 28.

15. Buswell, J. Oliver, Jr. “Teología Sistemática”. © 2005. Miami: Logoi, Inc. 2da. Edición.

16. Citado por el Ps. Sugel Michelén en su artículo “La Psicología: ¿Un nuevo Caballo de Troya en la Iglesia?” Del 16 de Julio, 2009. Encuéntrelo on-line en la página de la iglesia IBSJ, Santo Domingo.

17. Citado por Dave Hunt y T.A. Mcmahon, “La Seducción de la Cristiandad”. Pág. 31.

18. Hunt, D. y MacMahon, T.A. “La Seducción de la Cristiandad”. Pág. 203.

19. Larry Crabb Jr. “El Arte de Aconsejar Bíblicamente”. Pág. 50.

20. Henry, Matthew. “Comentario Bíblico”. © 1999. Editorial Clie. Barcelona, España.
21. Confesión de Fe de Westminster y Catecismo Menor. © 1999. Editorial Clie. Lima, Perú. Pág. 32. 22. Samuel E. Waldron, “Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689”. © 1997. Evangelical Press. Pág. 48. (Subrayado, mío)

23. Ibid.

24. Sheehan, Robert J. “Tu Palabra es Verdad”. © 1999. Editorial Peregrino. Págs. 109-110.

Imagen tomada de: https://blogseddedios.wordpress.com/2018/04/10/por-que-la-biblia-iv-la-necesidad/ (sin permiso)


BIBLIOGRAFÍA

Schaeffer, Francis A. Genesis en el tiempo y el espacio. Barcelona: Ediciones Evangélicas Europeas, 1974.

Diccionario de Filosofía. Colombia: Panamericana Editorial, 1997.

Hunt, Dave. Más Allá de la Seducción. Michigan USA: Editorial Portavoz, 1994.

Gross , Martin L. La Psicología Social. Random House, 1978.

Polischuk , Pablo. El Consejo Terapéutico. Barcelona: Editorial Clie, 1994.

Bobgan, Martin y Deidre. Psico- Herejía. East Gate Publishers, 1987.

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Sheehan, Robert J. Tu Palabra es Verdad. España: Editorial Peregrino, 1999.


SOBRE EL AUTOR DE ESTE ARTÍCULO

FRANCISCO CUSTODIO conoció al Señor Jesucristo en el 1994. Está casado con la Dra. Lucía Castro, con la que ha procreado dos hijos: Manuel Josías y Eugenia Lucía. Es pastor de la Iglesia Bautista Columna de la Verdad en Santo Domingo, RD. Custodio es Lic. en Comunicación Social. Cursó el programa de Ministerio Pastoral en el Seminario Bautista Fundamental (SBF). Posee una Maestría en Teología (ThM) del Southern Baptist School (SBS). Es candidato a PhD de la misma institución. Custodio es profesor de teología en el SBS y en el SBF. Ha publicado artículos teológicos profesionales en revistas cristianas, y es coeditor del libro “Las 5 Solas de la Reforma”. Francisco es el editor del renglón de predicación para TM®.